Boko Haram en Nigeria y Camerun. “La jihad local”. Entrevista con Zacharias Pieri. Agencia Misna

“Un movimiento local, pero con conexiones internacionales, con connotaciones étnicas pero pretensiones universalistas. Paradójicamente dispuesto a garantizar la seguridad y los servicios sociales a los habitantes del “califato”, a pesar de sus masacres y secuestros en masa. Y a condicionar dentro de un mes las elecciones nigerianas, una de las más inciertas y problemáticas de la historia del país. Todo eso es Boko Haram en su nueva fase. Lo dice Zacharias Pieri, profesor en la Universidad de South Florida, y sobretodo animador del Global Institute on Civil Society Conflict (Instituto Global sobre Conflictos de la Sociedad Civil) y de la red internacional Nigeria Security Network.

Profesor: primero fueron las chicas de Chibok, luego las adolescentes de los atentados en los mercados… ¿Ha cambiado algo en Boko Haram, respecto de sus inicios? ¿Cuáles serían las ‘justificaciones’ ideológicas de esta violencia?

“Secuestros en masa como el de Chibok y el fenómeno de las adolescentes de los atentados suicidas representan una nueva fase en el desarrollo de Boko Haram. Desde un punto de vista ideológico, el movimiento sigue siendo coherente consigo mismo desde el 2009, buscando por la violencia la creación de un estado islámico en el norte de Nigeria. Lo que ha cambiado son las estrategias utilizadas por Boko Haram. De movimiento responsable de emboscadas y robos, ha pasado a ser una organización terrorista que ocupa territorios, lleva a cabo atentados suicidas contra objetivos de importancia, y lleva a cabo secuestros masivos.

Tradicionalmente el Islam prohíbe hacer mal a civiles indefensos, sobre todo a las mujeres y los ancianos. En ese sentido, Boko Haram representa una desviación evidente. El movimiento ha tratado de justificar la violencia contra las mujeres de varias maneras. En primer lugar, su líder Abubakar Shekau ha sostenido que capturando a las chicas las liberaba. Los islamistas afirman reeducar a las muchachas, dándoles la oportunidad de convertirse en musulmanas y conquistar su salvación eterna. Boko Haram también sostiene que la esclavitud es aceptable para la ley islámica. El principio es que las mujeres que no se convierten al Islam pueden ser usadas como esclavas, mientras las que se convierten se vuelven esposas de los combatientes. Finalmente, Boko Haram sostiene que las mujeres no musulmanas deben pagar una tasa para su propia protección, la jiziya. Y si no pueden pagar, es lícito exigirles prestaciones sexuales, y de ese modo son violadas.

Un pequeño aporte histórico puede ayudar a entender estas actitudes: Antes de que llegaran los colonizadores británicos en el norte de Nigeria existían dos imperios, el Califato de Sokoto en el oeste y el Imperio Kenem-Borno en el este. La esclavitud tenía raíces profundas y antiguas, aunque los ingleses trataron de ponerle fin. Lo que vemos con Boko Haram es un fenómeno nuevo y chocante, que sin embargo de alguna manera es un retorno al pasado”.

¿Boko Haram es consecuencia de problemas locales o existe una dimensión nacional e incluso internacional?

“La crisis es más compleja de lo que piensa la mayoría de la gente. Desde la creación del movimiento, a comienzos de la década pasada, sus líderes consideraban al estado nigeriano como corrupto y sin dios, y lo acusaban de no proteger a los pobres y de no garantizar servicios sociales adecuados. Otro factor decisivo ha sido la frustración por el total subdesarrollo del noreste de Nigeria. Desde el comienzo, los líderes de Boko Haram mantenían que eran perseguidos y que el gobierno nigeriano no permitía practicar el Islam en la forma en que ellos querían. El cambio se produjo en el 2009, con la muerte del fundador Mohammad Yusuf a manos del ejército. Y hay un contexto regional, evidente por la participación del grupo étnico de los Kanuri y por la misma localización geográfica del conflicto. Los Kanuri, el grupo mayoritario de los integrantes de Boko Haram, viven también en partes de Níger, de Camerún y de Chad. Sus redes, que atraviesan las fronteras, son utilizadas por los islamistas. Pero hay una dimensión aún más amplia. La ideología de Boko Haram es internacional. Es alimentada por la práctica del Islam radical, en particular en la forma que promueve el Estado Islámico en Irak y Siria”.

Según fuentes de MISNA, en el norte de Camerún Boko Haram tiene el apoyo de algunas aldeas que lo sostienen frente a otras comunidades, o por lo menos no le ponen trabas. ¿Sucede lo mismo en Nigeria? ¿Cómo funcionan estas alianzas?

“Boko Haram obtiene el mayor éxito en las aldeas con un alto porcentaje de gente de etnia Kanuri. Tanto en Camerún como en Nigeria. Recientemente el movimiento se habría retirado de algunas aldeas del estado nigeriano de Adamawa justamente porque no estaban habitadas por los kanuri. Eso no quiere decir que todos los integrantes de este grupo étnico estén a favor de Boko Haram, sino que está en juego una red de intereses kanuri. Lo confirma indirectamente también el papel que juegan las llamadas Civilian Joint Task Forces (Fuerzas de Tareas Conjuntas Civiles), las milicias locales creadas para proteger las aldeas de Boko Haram”.

¿Qué es en la práctica el ‘califato’? Y ¿cómo se vive en las tierras de Boko Haram?

“En el ‘califato’ ondea la bandera negra de la yihad. Los islamistas tratan de imponer su propia visión de la sociedad en una zona que abarca 20.000 millas cuadradas, del tamaño de Bélgica. Se extiende desde la orilla meridional del Lago Chad hasta la ‘capital’ Gwoza y otros centros importantes como Bama. El estado de Borno ya está casi totalmente en manos de Boko Haram y su ciudad principal, Maiduguri, está rodeada. Paradójicamente, Boko Haram ha prometido seguridad a los que viven en el ‘califato’. Quiere demostrar que es capaz de gobernar y que no hará ningún mal a quien no se le opone y trata de seguir sus dictámenes. Al igual que sucedió en Mali, los islamistas aplican una visión intransigente de la ‘sharia’ (la ley coránica) obligando a las mujeres a llevar velo completo y poniendo en el centro la ‘moral’ y la ‘pureza’. Al mismo tiempo, Boko Haram debe garantizar servicios sociales a la población y rechazar los rivales y las amenazas ‘internas’. Ya ha colocado emires en las ciudades que controlan con personal religioso favorable a su mensaje. Y ha sido particularmente despiadado con los cristianos, masacrándolos y quemando iglesias”.

¿Hay alguna relación entre el tema Boko Haram y el resultado de las elecciones que se celebrarán el 14 de febrero?

“Creo que antes y después de las elecciones habrá un aumento de la violencia, también por parte de Boko Haram. La cuestión de los islamistas es de central importancia y la gente está cada vez más preocupada por la ineficiencia del gobierno. Se pregunta incluso por qué el ejército nigeriano está tan mal equipado. El hecho de que la mayoría de las chicas secuestradas en Chibok sean cristianas ha sacudido profundamente el sur cristiano de Nigeria, volviendo aún más importante este tema. Lo ha confirmado la campaña #BringBackOurGirls (Devuelvan a nuestras niñas), que ha denunciado la incapacidad del gobierno para actuar con decisión. Pero en Nigeria la pertenencia religiosa cuenta también en el momento de votar. Habitualmente los cristianos votan por un candidato a presidente cristiano y los musulmanes por un musulmán. También esta vez podría ir de ese modo, porque hay desconfianza creciente entre las comunidades de fe”.

¿Cuál es la posición de Muhammadu Buhari, musulmán oriundo del norte y candidato de la oposición a la presidencia? ¿Boko Haram acabará por darle ventaja respecto al presidente actual, Goodluck Jonathan, un cristiano del sur?

“Los nigerianos, y en particular los del norte, ven cada vez más en Buhari la mejor esperanza para hacer frente a Boko Haram. Este ex-general, dictador militar entre 1983 y 1985, es un musulmán conservador. Es considerado un hombre de mano dura, capaz de tomar medidas fuertes, mientras muchos ya no consideran creíble a Jonathan. El presidente actual tiene buenas posibilidades de que el sur vote en su mayor parte a su favor. Pero Buhari es una opción que muchos tomarán en consideración a la luz de su experiencia militar, de su estilo de gobierno decidido y del hecho de que es uno de los pocos políticos de Nigeria que no han sido alcanzados por escándalos de corrupción. Hay quien lo ve como el salvador de la nación, también porque se ha manifestado claramente contra Boko Haram: ‘Gente sin Dios, secuestradores, asesinos y depredadores de las comunidades’”. [VG/NBJ]